Roseta Félix y Dani Malavia, al frente de Fraula.
Los valencianos tienen una peculiar forma de hablar. Su lengua es cantarina; su cadencia, musical. Cuenten lo que cuenten, lo hacen con total naturalidad y con un acento que predispone a escuchar. De ahí lo seductor del discurso con el que Roseta Félix y Dani Malavia explican al comensal qué es Fraula y en qué consiste su oferta.
De entrada, no es casual que el restaurante lleve por nombre la palabra valenciana para "fresa". Hay en esa elección una reivindicación del territorio que atraviesa toda su propuesta gastronómica. Cuando el establecimiento abrió, en 2019, su objetivo era rescatar elaboraciones locales que habían ido desapareciendo del imaginario colectivo. Hoy, ese planteamiento ha evolucionado hacia una cocina donde el producto, siempre sujeto a la estacionalidad de la huerta y de la lonja, ocupa el centro del relato.
Los aperitivos anticipan la personalidad gastronómica de Fraula.
Memoria de las cocinas del mundo
Malavia reconoce que su creatividad nace de los estímulos más imprevisibles. Encuentra inspiración en un recuerdo, en un aroma rescatado del pasado o en un sabor descubierto en alguno de sus muchos viajes. Con estos mimbres propone ideas a Roseta, que es quien dispone, traduciéndolas en platos técnicamente impecables. Y bonitos. Muy bonitos.
En estas elaboraciones, sensatas y maduras, las referencias internacionales se intercalan con discreción, como pequeñas notas al margen de un texto profundamente valenciano. En los aperitivos, por citar los exotismos en orden de aparición, los panipuris indios —una suerte de esferitas huecas de masa frita— sirven de recipiente a la titaina, un pisto de tomate, pimientos y atún, tradicional del barrio marinero del Cabañal. Ya metidos de lleno en el menú, encontramos horchata en el cerdo ibérico “al char siu, el método cantonés de asado y lacado. Y, a los postres, Flor Thai incorpora el pandan descubierto durante un viaje por el sudeste asiático y Mole de Fiesta traslada al universo dulce la complejidad aromática de uno de los emblemas de la cocina mexicana. Combinaciones que nunca se perciben como alardes gratuitos de virtuosismo ni como simples ejercicios de exhibición técnica. Al contrario, respetan la identidad mediterránea de la cocina que representan y la enriquecen con discretas pinceladas foráneas.
La cocina de Fraula combina producto de temporada, creatividad y una cuidada presentación.
Ese mismo respeto se extiende al producto. La búsqueda de la merma cero forma parte del proceso creativo y la temporalidad no responde a una tendencia pasajera, sino a una manera de entender la cocina. Los menús cambian al ritmo de los mercados y cuando la naturaleza decide que un ingrediente ha alcanzado su mejor momento. De ahí que a finales de mayo, cuando se bosquejan estas líneas, hubiera en la minuta espárragos, tomates y gamba blanca.
Cada elaboración refleja el respeto por el producto y la estacionalidad.
Puesta en escena y armonías líquidas
La experiencia en sala está cuidadosamente orquestada por el tándem Roseta-Dani, que convierte cada servicio en un ejercicio de hospitalidad a través del trato cercano y las terminaciones en mesa, además del asesoramiento personalizado en los maridajes. La propuesta se articula en tres menús degustación de distinta duración: Cebera, una opción ágil; Alfàbega, de recorrido intermedio; y Fraula, la experiencia más completa, concebida para descubrir en profundidad la esencia del proyecto.
La bodega, seleccionada por Dani, reúne cerca de 400 referencias con una firme apuesta por pequeños productores y elaboraciones con personalidad. Junto a vinos valencianos, nacionales e internacionales —con especial protagonismo de los petits vignerons de Borgoña y Burdeos—, la carta busca sorprender con etiquetas de producción limitada, variedades poco habituales y ensamblajes singulares que enriquecen la experiencia en la mesa.
La armonía de vinos completa la experiencia gastronómica de Fraula.
Sólido o líquido, todo en Fraula mira al mundo sin dejar de mirar a casa. Una visión cosmopolita con acento valenciano que ya les ha procurado una estrella Michelin.
La propuesta dulce mantiene la creatividad y el equilibrio que definen la cocina de Fraula.
Datos de interés
Qué: Fraula
Dónde: Cirilo Amoros, 84 – 46004 Valencia
Horario: de martes a sábado de 13:30 a 15h y de 20h a 22h.
Domingo y lunes, cerrado.
Menús degustación: Cebera (70€), Alfàbega (90€) y Fraula (125€). Opción de armonía personalizada de vinos disponible.